9 de septiembre de 2012

Algunas buenas truchas

La temporada va dando sus últimos coletazos. No siempre se tiene el tiempo que se necesita para poder pescar y a la mínima hay que aprovechar y lanzarse al río.
Pocas oportunidades quedan ya de este 2012 para ir detrás de las pintonas. La pena es la sequía que atraviesa el país, y que nuestros ríos sufren mucho más que nosotros.

El pasado sábado fui a un tramo que desde hace tiempo quería visitar, pero tras hora y media de pesca, no conseguí sacar nada. Una pena. El río estaba bien de agua, y tenía tramos que parecían buenos. 

Creo que no volveré. Tuve que pasar al plan B, y al poco de comenzar la acción de pesca, una miniatura de truchita me dió la bienvenida. Pese al tamaño tan pequeño, era preciosa!!

Poco a poco empezamos a calentarnos y las de más talla empezaron a dar la cara.


El río tenía estampas dignas de ser fotografiadas.


 Las truchas seguían picando, sobretodo las pequeñas, parecían todas iguales.



En esta época del año, las zarzas están cargadas de moras, y como no, dimos buena cuenta de ellas.


Mientras tanto seguimos sacando algunas truchas más.


La trucha más grande no fue medida, pero dió una gran pelea, la lástima las pilas de la cámara de fotos, que se gastaron y entre eso, y el flash, las fotos no quedaron muy bien.


La librea era espectacular. Después de esta captura, le sucedieron unas cuantas más, por momentos, la actividad fue muy alta.

Las pilas se gastaron y las siguientes fotos ya fueron con el móvil, que por cierto no las hace muy buenas...
 Como se ve en la siguiente secuencia, todas las truchas fueron devueltas al agua.



En apenas 20 minutos, el cielo se cerro, y empezaron a oírse truenos. En ese momento y con una buena cantidad de truchas pescadas, di por finalizada la jornada, que además fue la más numerosa en cuanto a capturas de esta temporada. Al llegar al coche, como si el de arriba lo supiera, empezó a llover con fuerza.


No se si volveré a repetir este año, pero lo que hace falta es que llueva y mucho.

21 de agosto de 2012

Últimas capturas vacacionales

Para terminar mi pesca en vacaciones estuve intentando pescar mi primer barbo a mosca, y fue una pasada.



Ahora toca con los resabiados barbos del río Gallego, espero pronto pescar alguno. También estuve con el lance y salieron bravas y peleonas truchas comunes.







Aún nos quedan unas cuantas jornadas antes de que termine la temporada!! Habrá que aprovechar!!

De pesca en vacaciones

Como no podía ser de otra manera, parte de mis vacaciones fue destinada a pasar algunas días pescando. Después de tomar el sol abundantemente en una de las islas con más fiesta y vida nocturna de este país, tocaba relajarse con la caña y el sedal.

Esta vez un bonito tramo del pirineo fue escenario de mis 21 capturas. Pudieron ser alguna más, pero lo pase de cine. Las mejores fotos.











La trucha más pequeña de la temporada

Entre problemas informáticos, vacaciones y cierta pereza, hacía días que no escribía.
Algo hemos ido de pesca, no todo lo que me gustaría. A mediados del mes de julio pesque lo que por el momento es mi récord de trucha pequeña.



También salieron truchas más grandes.



Una vez más, el río estuvo a la altura de las circunstancias. Un placer perderse por estos rincones de la geografía aragonesa.


30 de junio de 2012

Una mañana diferente

Volví a ir a pescar truchas, después de las 25 que saque el último día, la verdad es que apetecía. Sabía que era difícil repetir marca, pero al menos el reto era intentarlo. Esta vez otro tramo, otras pozas, otras corrientes, otras posturas.

No madrugue mucho, y a eso de las 8 y media, ya estaba con el vadeador puesto y lanzando sin parar. De nuevo, los primeros 45 minutos fueron de sequía. Ni picada. Y eso que el río tenía estampas preciosas. Pese a la ausencia de capturas iniciales, fue un buen momento para el recogimiento personal, para la meditación y la relajación.




Tardaron en picar las truchas, no como el otro día pero aun salieron unas cuantas.




De las 13 capturas que deparó el día, destaco un buen ejemplar que pasaba de los 30 centímetros.




Como todas las capturas, fueron devueltas a su medio en óptimas condiciones.


29 de junio de 2012

Silurillos

Este año no he ido nada al siluro. Comparado años atrás... pero este pasado domingo me dí una vuelta por unos azudes que antes por la proximidad a un trabajo que tuve, me los conocía de memoria.
El caudal del Ebro está muy por debajo de lo que me gustaría, y con tan poco nivel, los siluros ya no están tan "apretados" a los azudes.

Pese a ello, pasee el vinilo allá por donde pensé que andarán los siluros. Tuve 3 picadas, de lo que eran siluros de como mucho 1 metro de longitud.

Conseguí clavar bien uno, y al menos poso para la foto.




9 de junio de 2012

Buenas vibraciones...


Llevaba un mes y medio sin ir de pesca por razones ajenas a este blog. A veces las cosas no salen como a uno le gustaría, y cuando no apetece hacer una cosa, lo mejor es no hacerla.
No recuerdo semejante parón tiempo atrás, pero las cosas vienen como vienen y hay que adaptarse. Después de unos cuantos fines de semana tirados a la basura, sin muchas ganas de no hacer nada y con el coche a punto y después de corregir todas las disconformidades que mis "amigos" de la itv de malpica me dijeron... esta semana un gusanillo volvió a picarme, y la llamada de las aguas hizo, que con todo preparado, allí que me fuera.

Tenía ganas de perderme al menos unas cuantas horas por algún olvidado río. Hoy en día, estar sin cobertura es un privilegio. En este caso y después de tanto tiempo, pescara mucho o poco, igual daba. El caso era retomar la actividad y volver a disfrutar de algún buen lance.
Antes de que sonara el despertador, ya estaba despierto, y a las 6 de la mañana me preparé el desayuno y al coche. Parece que algo había refrescado, pero el día a primera hora prometía.
Decidí pescar un tramo nuevo para mí de un río que es precioso de visitar. Mientras me ponía las botas y el wader, estaba con muchas ganas de olvidarme de todo y pasar un buen rato. Cerrar el coche y meterme en el agua fue todo uno, y los lances comenzaron. Volver a escuchar el sonido del discurrir de las aguas, el cantar de los pájaros, lanzar aquí y allá...
Tuve un comienzo muy malo. En la primera hora tuve un par de picadas, y nada más. En cualquier caso, me sentía cómodo, y sabía que más tarde o temprano, un lance preciso a unas raíces sumergidas, el paso de la cucharilla por alguna postura tentadora, me daría alguna trucha.

A la hora y poco de comenzar, esta pequeña trucha le gusto la cucharilla y entro con ganas. 




Pensé… al menos ya he sacado una… más bien fue una detrás de otra. Las truchas se activaron, tuve ratos realmente buenos en los que las picadas y las capturas se sucedían, entre corrientes, pocetas y pequeñas badinas.











Conseguí abstraerme y las 3 horas y media se convirtieron como en los 20 minutos de recreo que teníamos en el colegio. En ese tiempo disfrute. Tuve lances increíbles con la trucha a escasos milímetros de la cucharilla sin morder para terminar picando. Otras picaban a la caída. En la lista fui apuntando el número de capturas. 











El contador se paro en 25 truchas, algunas de ellas de buen porte y muy luchadoras.





Recuerdo que el último día de pasármelo de bien como en esta jornada, fue un día de junio de hace 3 años en un río muy querido para mi, en el cual saque en una mañana 34 truchas. En Mérida no hay ríos como este, y lo cierto que este tipo de pesca la he echado mucho de menos el tiempo que estuve allí.
Desde entonces he tenido buenas capturas, algún buen rato, pero días como este, son los que se recuerdan mucho tiempo y hacen afición, mucha afición.
Amén.